El peso del pasado y la madurez emocional en Harry Potter y el prisionero de Azkaban

Diego Antonio Sánchez Ovando 

Licenciatura en derecho 

Segundo cuatrimestre

Materia: Comunicación Oral y Escrita

Introducción 


Para este blog le mostrare un ensayo profundizando sobre la madures emocional que se puede ver y el trasfondo de esta en la obra de ficcion llamada: Harry Potter y el Prisionero de Azkaban.

Introducción

En la obra Harry Potter y el prisionero de Azkaban, J. K. Rowling presenta una historia que trasciende el típico conflicto mágico. La tercera parte de la saga integra componentes psicológicos y emocionales que llevan al protagonista a una profunda reflexión. En este libro, Harry no solo se enfrenta a peligros externos, sino que también se embarca en un examen de su historia personal, sus relaciones y los vacíos en su identidad que lo han acompañado desde su niñez. Este ensayo explorará cómo su conexión con el pasado y la re-evaluación de sus creencias fomentan un desarrollo emocional continuo. A través de recursos simbólicos y narrativos, Rowling sugiere que la verdadera fortaleza reside no en el poder mágico, sino en la habilidad de confrontar el sufrimiento, comprender la realidad y actuar con responsabilidad ética.

Desarrollo

El impulso emocional que mueve la narración es la supuesta amenaza que representa Sirius Black, quien ha conseguido escapar de Azkaban. Desde la perspectiva de Harry, este es un traidor responsable de la muerte de sus padres, lo que despierta en él un profundo deseo de venganza. Esta reacción ilustra un punto de inicio emocional caracterizado por un dolor no resuelto y una visión infantil sobre lo correcto y lo incorrecto. Sin embargo, la historia se complica cuando Harry descubre que la realidad es más compleja de lo que había asumido. Sirius no es el verdadero culpable, sino una víctima de las circunstancias. Este giro en la trama requiere que Harry re-evalue su pasado, cuestione sus juicios anteriores y enfrente emociones contradictorias como la ira, el alivio y la empatía.

Este proceso de auto-reconstrucción conlleva un notable desarrollo emocional. La decisión de Harry de no entregar a Sirius al Ministerio de Magia, a pesar de tener la oportunidad de vengarse, simboliza un acto de madurez. En lugar de actuar de manera impulsiva, elige priorizar la justicia en lugar de la venganza. Este momento, cargado de relevancia moral, refleja la transición de un pensamiento simplista hacia una ética más compleja, donde el sufrimiento no justifica acciones destructivas. Desde una perspectiva psicológica, se puede afirmar que Harry empieza a asimilar su experiencia traumática, comprendiendo que el pasado puede causar dolor, pero no debe dictar sus elecciones.

Un aspecto clave en este proceso de desarrollo es la existencia de los Dementores. Estas entidades, que atacan para eliminar los recuerdos más dolorosos de sus víctimas, simbolizan el trauma emocional. Harry, al ser más vulnerable a su influencia, evidencia la profundidad de su herida interna. Sin embargo, su capacidad para lidiar con ellos mediante el hechizo del Patronus sugiere un avance interno: debe aprender a concentrarse en recuerdos felices para dispersarlos, lo que indica claramente su fortaleza emocional. La técnica del Patronus, que trasciende ser simplemente un recurso mágico, representa la habilidad del individuo para enfrentar su sufrimiento sin ser aniquilado por él.

Finalmente, el momento en que Harry se libera a sí mismo y a Sirius del ataque de los Dementores, inicialmente creyendo que su padre estaba protegiéndolo, representa un hito vital en su desarrollo personal. Al darse cuenta de que fue él quien invocó el Patronus, Harry comprende que ya no necesita depender de una figura idealizada para su protección. Esta acción ilustra que está tomando control de su propia capacidad de actuar, transicionando de un rol pasivo a uno activo en su propia narrativa.

Conclusión

Harry Potter y el prisionero de Azkaban constituye un episodio crucial en la formación de la identidad del protagonista. La confrontación con su pasado, la re-evaluación de sus lazos familiares y el desarrollo de un sentido ético más sofisticado manifiestan un proceso claro de maduración emocional. A través de simbolismos y dilemas éticos, Rowling insinúa que el crecimiento personal no se logra únicamente a través de la educación formal o la adquisición de habilidades mágicas, sino mediante una confrontación honesta con el propio dolor. En este contexto, la novela ofrece una reflexión significativa: para alcanzar la madurez, es esencial mirar hacia el pasado, entender la raíz del sufrimiento y optar, a pesar de ello, por actuar con integridad. 

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